Es necesario romper para avanzar, y ahi radica uno de los principios escondidos de la ch'alla.
Ch'alla en aymara puede entenderse como rociar, donde se aprovecha el tiempo de abundancia (anata) para devolverle a la Pachamama o madre tierra algo de lo que nos dió, por esto se tiran semillas en las esquinas, vino, cerveza, se come en abundancia y en muchas ciudades y poblaciones es la mojazón.
Sin negar su carga ancestral, la manera en la que se desarrolla actualmente la ch'alla, en su contexto social y cultural, me parece un poco simple como ritual y teñido de una devoción simplista y poco comprometida ante una Pachamama simbólicamente dadora de fertilidad (hijos), abundancia (alimento) y vida.
Romper para avanzar es uno de los sentidos de la ch'alla y una de las partes importantes de todo ritual, cuyo sentido es claramente absorvido en parte de las culturas andinas. Sobretodo en el contexto aymara. La parte violenta, radica en una constante, una cosmovision instalada en un estilo de vida donde el aporte al desarrollo de la vida es la violencia para la abundancia, por ejemplo la violencia del sexo, de la lluvia sobre la tierra, o la de romper objetos para inaugurar un recinto. Esta visión, que con facilidad podriamos traducirlo en una visión universal, forma parte de un empleo y uso cotidiano de la continuidad de la vida.
Por esto, la ch'alla es un comodín en el carnaval, en la fiesta de la abundancia (anata), el último día que se construye el estallido y la mojazón representando esto que no nos damos cuenta pero circula en algo más que una costumbre desarrollada por conveniencia (es conveniente un pretexto para divertirse) o por simple reacción histórica y social (todo el mundo lo hace, forma parte de mi identidad).
De ahi, es que la Ch'alla con profundidad, pueda significar en verdad romper para seguir, pero esta continuidad no es horizontal o circular, es espiral y evolutiva.
Por esto, la verdadera ch'alla no me imagino sea humedecer la piel, embriagarse y devorar, buscar el bullicio y estallar de vergüenza. Tampoco es ejercer la más triste de las alegrías, que es la alegría transitoria. La verdadera Ch'alla radica (a lo mejor, mi forma de ejercerla) en transgredir lo cotidiano para agradecer a la vida latente nuestros latidos, hacer silencio, mirar el humo del inciencio y reconocer que somos deudores y acreedores en esta cadena incontable de eslabones con la vida y su continuidad, que incluye la muerte.
Por esto hago silencio, me siento en paz y disfruto la abundancia y la dicha perpetua que en este momento en mi habita. Por esto, respiro con alegria y exhalo con tranquilidad para luego romper, estallar y Ch'allar para seguir, para esta linea curva y en espiral que a tod@s ilumina y ensombrece al mismo tiempo.
De aqui, es que en tiempos de abundancia hay mucho que celebrar, mucho que agradecer y, sobretodo, mucho que Ch'allar para que esta abundancia material, espiritual y en escencia continue.
Pero esa es mi manera, y no se trata de promover el dejar de hacer lo que estamos haciendo, se trata, mas bien, de entender a profundidad y con toda claridad lo que construimos en estos dias de fiesta y transgresión de lo que organizamos en lo humano para entender esta cercanía con lo sagrado.
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