Las sombras existen, son cuerpos perdidos,
dependientes
Sufren el vacío
Unidades de dolor
que me miran, sollozan silentes, impotentes
Tiritan con
reservas.
Gemidos adentro,
en la densa niebla oscura, entes aprehensivos en el frió,
Las sombras existen,
el calor las libera y miro con dicha esa que me habita
Parecen temerosas
y temerarias, se ven oscuras
Densidades
peligrosas que amenazan,
Las miro con gozo,
otra vez alegría
Son solo orfandad,
soledad absurda, oscuridad deleble y errante.
La posibilidad de
lo pleno, un punto.
Expongo mis
dientes en recuerdos de vitalidad. Risa imperecedera.
Intrínseca y
constante risa
Posibilidad de
gracia, bálsamo de bienestares, acercando lo numioso.
Las sombras
existen y son delebles.
Sonreír desde la
espalda, el hedonismo sublime y la dicha plena las transforma
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