MEDITAR Y MORIR
La transformación comienza por casa
Todo rito almacena de manera inevitable y también natural el componente y contenido vivo. Si bien se está de pie por encima de la muerte, es un evento que recordamos en vida de manera constante, una manera de esquivar a la muerte y el miedo a la misma pueden ser inventarnos rituales - dicen los escépticos, ateos, etc. tal vez algo de razón tengan.
La imagen y la imaginación son también inevitables en cualquier ritual, el trabajo mental es intenso y exigente, como lo había planteado en un artículo previo refiriéndome a estos temas. Es parte de la profunda concentración que se requiere, tal vez, la imagen sistematizada marque alguna diferencia. De todas maneras, no redacto sobre el ritual en calidad de experto en rituales, que no lo soy, sino más bien en calidad de usuario, asistente y alguna vez representando tan antiguo sentido de la manera que algunos lo conocemos. Es decir, viviéndolo a profundidad y con todos los elementos vivos, aunque triunfemos de manera transitoria a la guadaña de la muerte. El triunfo perpetuo sobre la misma se llamaría inmortalidad.
Escarbando en esta inmortalidad hay una técnica que es intrínseca a nuestra naturaleza, que la evitamos, corremos despavoridos de ella para otra vez encontrarla y reposar todas nuestras posibilidades en su vacío y su silencio, en español tiene contenidos y significados diversos, pero hablamos de lo mismo, me refiero a la meditación, dicho así tan simple pero con tan profundo significado.
Por esto, a continuación quiero elevar un milenario ritual, a lo mejor un rito que existió desde el principio de los miedos, un rito que no se identifica como tal, pero nos obliga a reconocer su importancia, el rito de la meditación.
LA MEDITACION
La transformación comienza por casa
Todo rito almacena de manera inevitable y también natural el componente y contenido vivo. Si bien se está de pie por encima de la muerte, es un evento que recordamos en vida de manera constante, una manera de esquivar a la muerte y el miedo a la misma pueden ser inventarnos rituales - dicen los escépticos, ateos, etc. tal vez algo de razón tengan.
La imagen y la imaginación son también inevitables en cualquier ritual, el trabajo mental es intenso y exigente, como lo había planteado en un artículo previo refiriéndome a estos temas. Es parte de la profunda concentración que se requiere, tal vez, la imagen sistematizada marque alguna diferencia. De todas maneras, no redacto sobre el ritual en calidad de experto en rituales, que no lo soy, sino más bien en calidad de usuario, asistente y alguna vez representando tan antiguo sentido de la manera que algunos lo conocemos. Es decir, viviéndolo a profundidad y con todos los elementos vivos, aunque triunfemos de manera transitoria a la guadaña de la muerte. El triunfo perpetuo sobre la misma se llamaría inmortalidad.
Escarbando en esta inmortalidad hay una técnica que es intrínseca a nuestra naturaleza, que la evitamos, corremos despavoridos de ella para otra vez encontrarla y reposar todas nuestras posibilidades en su vacío y su silencio, en español tiene contenidos y significados diversos, pero hablamos de lo mismo, me refiero a la meditación, dicho así tan simple pero con tan profundo significado.
Por esto, a continuación quiero elevar un milenario ritual, a lo mejor un rito que existió desde el principio de los miedos, un rito que no se identifica como tal, pero nos obliga a reconocer su importancia, el rito de la meditación.
LA MEDITACION
Meditar es como morir, cada que alguien muere hay pausa y un proceso transformador – por lo general doloroso- entre sus cercanos, cada que algun@ muere hay reflexión y silencio. Por esto meditar es también imitar a la muerte, representar y reproducir su silencio y su transformación, por eso es tan intensa y consigue cambios profundos en quien la practica. Tanatología transpersonal se llamaría. Un tema delicado, porque la meditación es una experiencia luminiscente que provoca alegría, la alegría de haber superado la muerte.
Por esto, al hablar de la meditación y de la muerte, hablo del mártir, que es interpretado por un actor, donde este último es sólo una representación viva de lo que posiblemente haya sucedido. Gesticulando y dándole voz y vida al mártir, especulando e imitando en un intento de transmitir el auténtico sentimiento. El actor no es el mártir, pero casi lo logra y así en la meditación nadie muere, pero es como si lo hiciera.
También, meditar es como vivir, porque es la experiencia más inmediata que se pueda tener del no hacer nada, de la inmovilidad, la introspección y el abandono y la cohesión del alma que denominamos ego. La meditación al profundizar la experiencia de la muerte, ahonda también la experiencia de la vida.
Biofilia y tanatología se encuentran cuando la vida y la muerte son parte de lo mismo y este observador vive y muere todos los días y todas las horas. Queda claro que con meditar la experiencia es profunda, siempre. Ya sea en una visión de representar la plenitud de la vida o el silencio de la muerte.
Biofilia y tanatología se encuentran cuando la vida y la muerte son parte de lo mismo y este observador vive y muere todos los días y todas las horas. Queda claro que con meditar la experiencia es profunda, siempre. Ya sea en una visión de representar la plenitud de la vida o el silencio de la muerte.
He pasado muchas horas y muchos días del año en silencio, por esto he bautizado mis meditaciones, las he llamado “muerte”. No porque sean silencio, sino porque su quietud provoca intensos cambios. Avivado es el movimiento que produce la quietud. “Muerte”, una manera intensa y silente de denominar a los espacios vacíos, porque estas muertes avivan mi experiencia, la enriquecen y fortalecen mis horas de vida y plenitud, mis minutos en plétora y mis segundos en epifanía.
Por esto mismo, la muerte no está distante de la vida, son opuestos inventados a partir de las imágenes de nuestra existencia. En realidad convivimos en un universo vivo y en perpetuo movimiento donde la pausa tiene la única misión de facilitarnos el entendimiento de tanto movimiento y ritmo que se crea y recrea en todo lo que vemos.
Y es que la vida es movimiento, la biología es dinámica en procesos constantes de construcción y destrucción de vida y muerte, una dinámica de supervivencia constante, en una naturaleza donde todo es movimiento, dinámica y desplazamiento, el único momento en el que se hace pausa es para la muerte en sus diversas intensidades, la más leve: el descanso y la más intensa: la calma después de la tempestad.
Por esto, la pausa es una antesala de transformación y la pausa profunda la antesala de la transformación profunda, he revisado mis pausas y todas han sido promotoras de mis transformaciones.
De repente me veo inmerso en el mundo de la bulla, con una biología que se acostumbró a la existencia sonora y el silencio es una especie de perjuicio, el silencio es incómodo, tal vez porque nos recuerda la transformación y a la muerte. A veces vivo en una humanidad que huye del silencio, de la transformación y de la muerte, como si al gritar y usar estridencias sonoras en todas partes con colores musicales incompatibles estuviésemos ahuyentando la muerte.
De repente me veo inmerso en el mundo de la bulla, con una biología que se acostumbró a la existencia sonora y el silencio es una especie de perjuicio, el silencio es incómodo, tal vez porque nos recuerda la transformación y a la muerte. A veces vivo en una humanidad que huye del silencio, de la transformación y de la muerte, como si al gritar y usar estridencias sonoras en todas partes con colores musicales incompatibles estuviésemos ahuyentando la muerte.
La muerte llega siempre en sus diversas intensidades, ya sea en forma de silencio oscuro, por la noche en su profundo sueño, así como en forma definitiva y para nuestros ojos humanos, fatal.
La meditación supera a la muerte y el miedo a la misma, todas las fobias, miedos, neurosis, crisis de la existencia, etc. tienen como base o ingrediente este consabido miedo a la muerte; que es superada con la práctica constante del profundo silencio, de la constante meditación.
En cambio el miedo a la vida es un poco más difícil de describir, y también complejo de entender, porque asociar al miedo -un leal servidor de la muerte-, con su antagónico que es la vida, puede parecer contrasentido. Pero el miedo a la vida surge cuando el miedo a la muerte no se ha superado, donde la crisis no es el temor a desaparecer, sino a prolongar el sufrimiento de esta condición de ser seres humanos. Es entonces cuando inventamos muletas para andar con la vida anestesiada, y también corsés, para darle forma y estética a una crisis perpetua que al no mirar ahondamos y su fuerza es el motor de una sociedad ruidosa, esnobista y nihilista.
Por esto el silencio es el principal motor de las principales transformaciones sociales, tenemos una forma de silencio impulsada por Gandhi (un gran meditador). Es la huelga de hambre, dejar de comer, recluirse en un silencio con autoflagelación para que las cosas sucedan.
Este motor, en la actualidad podremos optimizarlo, ahondando en el silencio, haciéndolo meditación profunda, representando a la muerte para que la vida continúe su intensidad en sociedades cada vez más óptimas y psicológicamente comprensibles.
Son conocidos los experimentos en los que un grupo de meditadores logró reducir los índices de violencia en una ciudad, actualmente y en silencio muchas almas son las que meditan y consiguen la profunda transformación individual, digamos que esta transformación es contagiosa, que la paz tiende a multiplicarse y deja de ser individual, es la transformación colectiva, las revoluciones dejarán de ser de muertes con sangre, si no, de muertes sin sangre y en profundo silencio.
Gabriel Arrázola
Gabriel Arrázola
5 comentarios:
Gabriel
De acuerdo, el silencio es la vida.
La vida no como antítesis de la muerte, pues la vida al ser eterna no tiene opuesto.
Muerte y renacimiento, son la vida.
Un buen punto para meditar y luego en silencio presenciar.
Andrés
Gracias por compartir tu sentir y tu pensar.
Gracias Andrés, así es, la perpetua transformación tiene un punto común: el silencio, el vacío, las tantas pausas en medio de tanto movimiento. La vida, como dices, es eterna.
Gracias!!! y saludos. Pronto compartiré más.
Muerte <3
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